El neo-noir de acción dramática 『A Bittersweet Life』 de Kim Jee-woon (2005) tiene a Lee Byung-hun como Kim Sun-woo, un disciplinado ejecutor y gerente de hotel para un sindicato criminal de Seúl. Cuando su jefe, el Sr. Kang, sospecha que su joven amante Hee-soo le es infiel, ordena a Sun-woo que la vigile y ejecute a ambos si se confirma la aventura. Lo que sigue es un estudio de violencia controlada y misericordia inesperada, filmado con el lenguaje visual preciso y elegante que el cinematógrafo Kim Ji-yong aportó al proyecto. La película obtuvo una calificación de audiencia de 7.4/10 y recaudó 7.6 millones de dólares en todo el mundo frente a un presupuesto de 4 millones, consolidando su lugar en el canon de acción coreano.
Producida por Bom Film Productions y distribuida por CJ Entertainment, la película se estrenó en Corea del Sur el 1 de abril de 2005, y luego tuvo un estreno limitado en EE.UU. a través de Tartan Films. La actuación de Lee Byung-hun le valió el premio al Mejor Actor en los Blue Dragon Film Awards y en los Grand Bell Awards, mientras que la dirección de Kim Jee-woon fue elogiada por equilibrar la violencia operística con momentos tranquilos y melancólicos. La paleta de colores azul grisáceo y las composiciones simétricas de la película han influido en thrillers coreanos posteriores, y su título, tomado de una vieja canción folclórica, insinúa el destino agridulce que espera a su protagonista.
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PlotSin spoilers
Kim Sun-woo vive una vida de precisión. Gestiona un hotel de lujo que sirve de fachada para las operaciones criminales de su empleador, el Sr. Kang, resuelve disputas con eficiencia fría y pasa las tardes solo en su austero apartamento, practicando guitarra clásica. Sus subordinados lo respetan, sus rivales lo temen y su jefe confía en él absolutamente. Esa confianza se pone a prueba cuando el Sr. Kang, alimentando sospechas sobre su joven amante Hee-soo, ordena a Sun-woo que la siga durante tres días. Si resulta infiel, Sun-woo debe matarla a ella y a su amante en el acto. Si permanece leal, debe informar sin que ella sepa nunca que fue vigilada.
Sun-woo acepta la tarea con su característico estoicismo. Sigue a Hee-soo por los elegantes cafés y boutiques de Seúl, observando su soledad y sus interacciones amables con el mundo. La ve encontrarse con un joven violonchelista llamado Tae-goo y nota su afecto genuino. Cuando se registran en un hotel, Sun-woo se queda fuera de la puerta, escuchando su conversación susurrada y el suave sonido de un violonchelo. En un momento que desafía su entrenamiento y su naturaleza, elige no llevar a cabo la ejecución. Informa al Sr. Kang de que Hee-soo fue fiel.
Cuando el Sr. Kang descubre la verdad a través de otras fuentes, siente una traición más profunda que cualquier desaire profesional. Convoca a Sun-woo a una reunión privada, lo golpea salvajemente con una cadena y luego lo entierra vivo en una tumba poco profunda en una obra de construcción. Sun-woo apenas escapa, cavando para salir con las manos rotas y un único y ardiente deseo de venganza. El resto de la película sigue su búsqueda sangrienta e implacable de retribución contra el Sr. Kang y su organización. Kang envía ola tras ola de asesinos, pero Sun-woo, herido y exhausto, los atraviesa a todos, moviéndose inexorablemente hacia un enfrentamiento final en el gran salón de baile del hotel que una vez comandó.
『A Bittersweet Life』 es un neo-noir elegante y brutalmente eficiente que muestra la dirección magistral de Kim Jee-woon y la actuación magnética de Lee Byung-hun, combinando acción visceral con una meditación melancólica sobre el honor y la humanidad. Aunque su narrativa sigue tropos de venganza familiares, la elegancia visual y la profundidad emocional de la película la elevan por encima de las convenciones del género.